Nacido en 1979, de la alianza entre Daimler-Benz y Steyr-Daimler-Puch, el Clase G nunca fue pensado como un capricho: debía comportarse como un profesional en el barro y como un turismo sobre el asfalto. Sus formas cuadradas, faros redondos y puerta trasera con bisagras laterales apenas han cambiado desde entonces. El 80% de las unidades fabricadas siguen circulando. El triunfo en el rally Dakar de 1983 lo convirtió en una leyenda. Desde 1980 ha motorizado los viajes de los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, este último en versión eléctrica. La fábrica de Graz ofrece hasta un millón de combinaciones posibles. Además, la marca prepara para 2027 un cabrio y el Mini G, construido sobre la plataforma del CLA.
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