El Campari que sostiene la receta nace en 1860 en Novara, un bitter cuya fórmula sigue siendo secreta. Mezclado con vermut y soda, se popularizó entre los turistas norteamericanos a finales del XIX bajo el nombre de Americano. Fue el conde Camillo Negroni quien, ya en 1919, pidió en el Caffè Casoni de Florencia que sustituyeran la soda por ginebra, dando origen al cóctel que hoy lleva su apellido. Gary Regan, referencia mundial de la coctelería, lo consideraba “la bebida perfecta para enseñar equilibrio”. Su variante más conocida es el Negroni Sbagliato, con prosecco en lugar de ginebra.
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