Hace unos 400 años, en tiempos de Felipe III, en el reino de León ya se capturaba la trucha con señuelos artificiales. De aquella costumbre de observar el río y a su pez nació el Pardo JDB. No copia un insecto concreto, lo sugiere. Su perfil bajo y su color algo ambiguo bastan para que la trucha lo tome por comida, y por eso puede pasar por varios insectos de río. Se pescaba bajo el agua, y hoy existen también versiones emergentes y secas, muy populares en el norte de España.
El reportaje de Moscas Irresistibles en el número 11 de CLASSPAPER, disponible en nuestra web, kioscos y librerías seleccionados.


