En el Madrid de entreguerras frecuentó tertulias literarias y círculos intelectuales donde coincidió con autores como Federico García Lorca o Edgar Neville. En 1930 ingresó en la carrera diplomática que ejerció en Bulgaria, Italia, Finlandia, Argentina y Cuba.
Impertinente y genial, allí donde estuvo dejó su huella en forma de divertidísimas anécdotas que lo definen como un personaje de inteligencia mordaz y personalidad aplastante, marcada por una infrecuente combinación de distinción, ironía y compromiso político.
En el número 11 de CLASSPAPER, ya disponible en nuestra web, kioscos y librerías seleccionados.

