CLASSPAPER se pone a los mandos del descapotable más veloz del planeta por las carreteras de Alsacia, muy lejos de los 453,9 km/h que su piloto oficial firmó en pista el pasado año. Aquí, la moderación es obligada, aunque cueste: bastan dos segundos y medio para plantarse en 100 y dejar la ley muy atrás. Pero lo que engancha no es la cifra, sino cómo llega. Los dieciséis cilindros tragan setenta mil litros de aire por minuto a través de las rejillas que asoman tras los reposacabezas, y responden con una fanfarria que hace innecesario cualquier equipo de música. Todo ello envuelto en un habitáculo de cuero y fibra azul que recuerda más a un joyero que a un deportivo.
El número 11 de CLASSPAPER, ya disponible en nuestra web, kioscos y librerías seleccionados.


