En 1904, Louis Cartier atendió la petición de su amigo Alberto Santos Dumont, un aviador que no podía soltar los mandos en pleno vuelo para sacar un reloj de bolsillo, y dio forma a lo que la maison considera la primera pieza moderna concebida para la muñeca. Dos años después, el pionero recorrió 220 metros a bordo de su 14-bis en poco más de 20 segundos, y para él el tiempo ya era riesgo, decisión y velocidad. Con ese origen, que el Santos acabara midiendo el tiempo resulta casi natural. La nueva versión retoma el cronógrafo de 2020 con un formato más contenido y una esfera que alterna satinado y rayos de sol. En su interior late el calibre 1904-CH MC, un nombre que remite a la fecha fundacional de la línea.
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