Frente a las naciones del llamado viejo mundo, los países del nuevo han hecho de la libertad su mayor virtud: técnicas de vinificación distintas, un uso más libre de las variedades, la exploración de territorios inéditos y una estrategia de comunicación más actual los han llevado muy lejos.
Australia es quizá el caso más claro. Desde 1990 casi duplicó sus cepas, elevó la calidad media y disparó las exportaciones, hasta convertir zonas como Barossa Valley o Margaret River en paradas obligadas y la Shiraz en su seña de identidad. Para recorrer esta diversidad, CLASSPAPER convocó una cata en la que expertos y conocedores analizaron algunas de las mejores referencias.
En el número 11 de CLASSPAPER, ya disponible en nuestra web, kioscos y librerías seleccionados.

