Diseñado en 1957 para pilotos de carreras, el Omega Speedmaster fue el único cronógrafo que superó las exigentes pruebas de la NASA en 1965. Desde entonces, ha acompañado a los astronautas en misiones clave, desde el primer paseo espacial estadounidense hasta la llegada del Apolo 11 a la Luna.
Su fiabilidad, precisión y resistencia lo convirtieron en una herramienta indispensable a bordo. Hoy, Omega reintroduce el legendario calibre 321 en una nueva versión del Speedmaster, con diseño fiel al original.
Una pieza de precisión excepcional, en el Número 8 de CLASSPAPER, a la venta en nuestra web y en kioscos y librerías seleccionados.

