Viajamos al circuito de Estoril para probar un hiperdeportivo que logra prestaciones alucinantes: 343 km/h y 2,7s de 0 a 100, algo que deja a los ocupantes pegados a sus asiento. Esto es posible, en gran medida, por estar equipado con el primer motor turbo de un vehículo de producción en serie que alcanza las 10.000 rpm y algunos otros recursos de la F1.
Tanto el acceso a su interior (el umbral de la puerta es algo más alto que el de otros modelos) como la experiencia de conducción son fáciles. Cuatro selectores situados en los laterales delanteros del volante permiten su manejo manteniendo las manos en el aro. En cuanto a la dirección, resultó más ligera y, sobre todo, menos directa de lo previsto.
Lamborghini Temerario, en el Número 9 de CLASSPAPER, a la venta en nuestra web y kioscos y librerías seleccionados.

