Los grandes Riojas con filosofía de ‘châteaux’ del Marqués de Vargas

Pelayo de la Mata nos recibe en su hacienda de Pradolagar para descubrirnos su bodega, una de las más importantes del territorio nacional.
Juan Carlos Rodríguez
29 de noviembre de 2022

En 1989, Pelayo de la Mata construyó la bodega Marqués de Vargas para cumplir el sueño de su padre. Más de 30 años después, aquí se elaboran riojas de alta gama con una filosofía basada en los châteaux franceses. Tras dejar la presidencia del Grupo Varma (líder nacional en destilados) en 2021, el marqués de Vargas y conde de San Cristóbal continúa al frente del proyecto vinícola, que incluye otras dos bodegas en Ribera del Duero y Rías Baixas.

No es habitual que Pelayo de la Mata y Pobes (Madrid, 7 de enero de 1946), XI marqués de Vargas y IX conde de San Cristóbal, se arremangue para vendimiar. Pero hoy se ha prestado a cortar unos racimos coincidiendo con los últimos días de recolecta en los viñedos de Pradolagar, la finca familiar que produce los vinos Marqués de Vargas. Situada en la Rioja Alta, a las afueras de Logroño, esta hacienda enmarcada por los montes cántabros tiene una extensión de 60 hectáreas y está dividida en 34 parcelas. Una sectorización que obedece a los distintos tipos de suelo. Y es que “el tipo de tierra marca mucho el tipo de uva”, comenta el aristócrata con las tijeras en la mano mientras llena una caja de 12 kilos. 

Foto Ana Barrón, enóloga de Marqués de Vargas
En la imagen superior, Pelayo de la Mata, XII marqués de Vargas y IX conde de San Cristóbal, en sus viñedos de Pradolagar. Sobre estas líneas, Ana Barrón, enóloga de Marqués de Vargas.

En cuatro palabras, “poca cantidad, buena calidad”, resume la cosecha el empresario y bodeguero de 76 años. “Este año ha sido complicado debido a las continuas olas de calor, si bien ha llovido en momentos puntuales y buenos. La cantidad será un 13% por debajo de la media, aunque la calidad se mantiene porque solo hacemos vinos de alta gama”, explica en presencia de la enóloga Ana Barrón y del gerente Jordi Viñals. Ambos expertos deciden el día idóneo de vendimia, “aunque tienen la deferencia de consultarme”, matiza nuestro anfitrión.

El día ha amanecido fresco pero soleado. Toca vendimiar Mazuelo, una de las tres variedades principales de Rioja junto al Tempranillo y la Garnacha. Resistente a la sequía, aporta color y acidez al coupage. Los racimos se recogen a mano y entran en las cámaras de refrigeración a los pocos minutos de ser recolectados. Allí permanecen toda la noche a una temperatura homogénea de 6 a 8ºC para ser seleccionados manualmente al día siguiente en la mesa de vendimia. La “Cuverie” alberga diferentes tamaños y tipos de tinas y depósitos (madera, cemento y acero inoxidable) donde se vinifican cada una de las 34 parcelas por separado. Luego, se procede a la crianza de los vinos en barricas de roble francés. “Así conseguimos grandes vinos de guarda, Reservas y Grandes Reservas, con decantado natural, sin filtrados, con varios años de crianza en botella antes de salir al mercado”. 

De la Mata ha ejercido durante casi dos décadas como presidente del Grupo Varma, compañía familiar líder en distribución de espirituosos (es propietaria de Ron Barceló), vinos, alimentación y cuidado personal; en total, su porfolio aglutina 50 marcas internacionales. En 2021 el holding pasó a manos de la tercera generación, con su sobrina mayor Teresa Martín de la Mata como nueva presidenta. No obstante, él continúa al frente de Bodegas y Viñedos del Marqués de Vargas, su proyecto más personal, que engloba bodegas en tres de las denominaciones de origen más relevantes de la viticultura nacional: DOCa Rioja, DO Ribera del Duero y DO Rías Baixas. En ellas se elaboran los vinos Marqués de Vargas, Conde de San Cristóbal y Pazo de San Mauro, respectivamente.

Bodega Marqués de Vargas
Bodega de Marqués de Vargas en Logroño, La Rioja. Está enclavada en el centro de su propio viñedo, en el corazón del Valle del Ebro.

Junto a la bodega riojana se alza el palacete familiar, decorado con retratos de varios antepasados del propietario. “Nuestra historia se remonta a 1840, cuando mi bisabuelo Felipe de la Mata, VIII marqués de Vargas, decide plantar las primeras viñas en la Hacienda Pradolagar. No fue una ocurrencia suya. Por entonces, la filoxera arrasaba los viñedos de Burdeos y muchos productores franceses miraron hacia la Rioja para abastecerse. Esta coyuntura fue aprovechada por varias familias aristocráticas de la región para cultivar sus viñas porque les resultaba muy rentable”.

Su abuelo Pelayo y el hermano de éste, Francisco (que llegó a ser alcalde de Logroño entre finales del XIX y principios del XX), mantuvieron vivo el legado familiar. Pero iba a ser la siguiente generación la que marcaría la historia de esta casa. “Mi padre, Hilario de la Mata, creó una empresa de distribución e importación de bebidas (origen del grupo Varma) y fue copropietario de las Bodegas Franco-Españolas. Siempre soñó con tener una bodega propia con el título de la familia, pero falleció joven, a los 66 años, y no pudo realizar su sueño”. Aquella quimera paterna se materializó en 1989 cuando su hijo primogénito construyó junto a sus hermanos la anhelada bodega. Con una filosofía inspirada en los châteaux franceses, aquí se elaboran Reservas y Grandes Reservas exclusivamente con las uvas del propio viñedo, siguiendo la tradición bordolesa. Vinos de producción limitada con la identidad de un terroir único. “La primera vez que tuve en mis manos la primera añada de Marqués de Vargas fue realmente emotivo. Saborear el resultado de varios años de espera me hizo comprender por qué a mi padre le hacía tanta ilusión tener su propio vino”. A pesar del tiempo transcurrido, el sucesor mantiene una profunda devoción por su progenitor, de quien heredó los títulos nobiliarios. Como usufructuario de los mismos, reconoce que dan estatus. “Pero si quieres disfrutar de ese honor, tienes que corresponder con una actitud ante la vida. Es lo que se llama señorío, aunque pueda sonar anticuado”. 

Su mentor le inculcó la cultura del esfuerzo y la búsqueda de la excelencia. “Todo lo que yo he hecho en la vida ha sido por imitar a mi padre. Era una persona muy carismática, con una capacidad enorme para las relaciones públicas, lo que le acercaba mucho a los profesionales de la hostelería. En los negocios fue un visionario. No solo marcó un estilo completamente diferente de comercializar las bebidas, sino que se adelantó a las tendencias del mercado”, afirma el bodeguero, un hombre de hablar pausado y porte elegante que se define a sí mismo como “liberal, conservador del pasado y siempre en la vanguardia, al día e innovador, como nuestros vinos”. 

Cuando el cabeza de familia falleció de cáncer en 1976, sus hijos Pelayo y José Manuel aún estaban formándose. En 1970, tras estudiar Económicas en la Complutense, Pelayo empezó su carrera en el departamento comercial de Seagrams Corporation, en Nueva York, mientras su hermano se interesaba por las cuentas de la empresa. “Al final, mi familia decidió que fuera yo el sucesor”. De números reconoce que sabe lo justo; lo suyo son más bien las relaciones humanas, lanzar productos o construir marcas. “Siempre nos hemos considerado brand builders, porque hemos participado en la creación de marca desde cero. Cutty Sark la cogimos con 25.000 cajas y la pusimos en 800.000”, precisa el ex presidente del Grupo Varma. La compañía, que este 2022 celebra su 80 aniversario, tiene 250 empleados y facturó 180 millones de euros en 2018

Foto exterior Bodegas y Viñedos del Marqués de Vargas
El Palacete de Marqués de Vargas se inspira en los châteaux franceses y su viña se encuentra en el jardín del mismo.

Más liberado de las obligaciones que conlleva presidir el imperio familiar de distribución de bebidas, Pelayo de la Mata está volcado en la parcela vinícola. La calidad de sus vinos -Reserva, Gran Reserva, Selección y Privada y Hacienda Pradolagar- la corroboran prestigiosos analistas internacionales. Según el informe anual ‘Rioja Special Report’ (2020) publicado por el crítico y Master of Wine Tim Atkin, todas las referencias de la añada 2016 superaron los 94 puntos, destacando Hacienda Pradolagar al alcanzar los 97 por segundo año consecutivo. 

Asegura que el Rioja ha crecido demasiado rápido en volumen y lamenta que por ese afán de aprovecharse del éxito de la denominación de origen, “los políticos ampliaron el área vitivinícola hasta las 60.000 hectáreas. Eso conduce a elaborar más vinos de crianza en vez de Reservas y Grandes Reservas, que es la vocación que deberíamos tener”. La solución, dice, pasa por “hacer vinos singulares, de valor añadido, para proyectar una imagen más al estilo Burdeos”. La adquisición de viñedo en otras denominaciones de origen es una propuesta que se ha planteado. “Hace poco estuve en Champagne y contemplé la opción de comprar allí, pero cada hectárea cuesta un millón de euros… Lo que me haría ilusión sería adquirir viñedo en Jerez”, concluye el señor marqués, un gran aficionado a la caza, el golf y la buena mesa. Como decía su padre, el éxito está vinculado a la insatisfacción permanente. 

Además de llevar las riendas de la bodega, Pelayo de la Mata siente la responsabilidad de velar por el legado familiar. En este sentido, acaba de editar el libro El Rioja a la luz de un archivo familiar, fruto de un trabajo de investigación de varios expertos durante 15 años, donde se vincula el origen del vino de Rioja a los antepasados de su madre, María Teresa Pobes y Salvador. Para homenajearla también ha reformado a conciencia el Palacio del Marqués de Pobes-Vargas, situado en céntrica Plaza de la Florida de Casalarreina. Construido en la primera mitad del siglo XVIII, este edificio barroco de tres plantas funciona ahora como hospedería de lujo con 6 habitaciones.

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