No es una simple revisión mecánica: reflexiona sobre el inexorable paso del tiempo y el poder de pararlo para vivir los momentos importantes sin sentir su presión.
El módulo adicional que da nombre al reloj está formado por 145 piezas y embellecido con decoración Côtes de Genève y acabado perlado. Cuando se acciona, todas las indicaciones de la esfera permanecen inmóviles, como si el tiempo se hubiera congelado. Al pulsarlo de nuevo, retoma la hora y fecha reales.
Los detalles de este reloj singular, en el Número 9 de CLASSPAPER, a la venta en nuestra web y en kioscos y librerías seleccionados.
Foto: Joel Von Allmen

