Nacida en Granada en 1826, Eugenia de Montijo no solo fue emperatriz de Francia: fue también regente, diplomática informal y símbolo de elegancia. Educada entre artistas y pensadores europeos, llegó al trono al casarse con Napoleón III, con quien compartió poder e impulsó grandes obras como el canal de Suez o la remodelación de París.
Promovió la moda, apoyó el sufragio femenino y defendió una presencia activa de las mujeres en la vida pública. Tras la caída del imperio, vivió un largo exilio hasta su muerte en Madrid, en 1920.
La historia de este gran personaje, en el Número 8 de CLASSPAPER, a la venta en nuestra web y en kioscos y librerías seleccionados.

