Su nombre remite a Julián de San Cristóbal y Eguiarreta, natural de Viana y oidor de oficio, es decir, juez de las Reales Audiencias, a quien Carlos IV concedió en 1790 el título de conde de San Cristóbal. De su manera de ejercer, atenta y paciente, nace la bodega que lleva su apellido y este vino, que se escribe con “y” como la firma en latín de un documento antiguo. Limitada a 900 botellas, su crianza, larga y en roble francés en barricas de gran formato, da un vino de aromas a fruta roja y negra madura con toques minerales y textura suave.
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